Argentinian people
Thoughts & Poems

Mi Buenos Aires, Adiós

Hace ocho meses cerré la puerta de mi departamento en Montserrat por última vez.

Fue así que dejé Buenos Aires, fue así que deje Argentina: sin ganas de mirar atrás, sin ganas de volver, pensando que ese País era demasiado para mí.
Me fui en silencio…sin decir una palabra, como cuando alguien se va cerrando la puerta despacito, porque no quiere que nadie lo escuche.
Creo que solo ahora he pasado bastante tiempo lejos de Argentina para poder hablar sobre mi experiencia. Para poder decirle adiós.

Lo primero que pasa por mi cabeza cuando pienso a este País, es que nunca voy a poder entender al pueblo argentino, que por un lado siempre lucha, aunque siempre parece estar en silencio.
Creo que nunca voy a poder entender las contradicciones de esa sociedad, donde una persona después de la otra pasa a robarse las migas que quedan, donde nunca pudo ganar una idea diferente, donde nunca pudo haber ni un solo gobierno de izquierda, donde todos son peronistas pero nadie sabe que significa. Donde todos quieren ser Europeos, aunque Europa esté arruinando su País.

Hoy me di cuenta, que en porcentaje, he pasado un día cada seis días de mi vida en Buenos Aires…un día por semana…de toda mi vida. Este tiempo, aunque lo quisiera negar, me ha dejado algo en la sangre. Algo que todavía, después de ocho meses, no logro nombrar.

Todas las luchas argentinas de los últimos 4 años, entraron dentro de mí como cuchilladas.

Porque están privatizando todo? Porque la inflación sube cada día?  Porque las escuelas no tienen más dinero?  Porque Benetton tiene todas las tierras?  Porque los mapuches no tienen derechos?  Porque Monsanto mata nuestros niños?  Porque hay tanto feminicidio?  Porque no al aborto?  Porque Macri?  Porque Milagro Salas esta presa? Porque olvidamos la dictadura? Porque Maldonado?

Argentina dejaba dentro de mi preguntas abiertas, que se transformaban en rabia, que se transformaron en odio por un país que no quería darme respuestas. Yo venia de Europa, donde es difícil estar sumergido de tantas luchas, tener tantos problemas para superar y tantos obstáculos que lo hacen imposible.

Pero creo, después de este tiempo lejos de este país, que no se puede dar la culpa a un pueblo que nunca obtuvo su real independencia, siempre con el pie de los grandes países sobre su cabeza. Un pueblo donde todos los anárquicos que vinieron en busca de salvación, fueron matados uno a uno por el gobierno. Los comunistas, por la triple A. Un pueblo, donde no se sabe que paso con 30.000 personas, y donde muchos no saben quienes fueron sus padres.

Entonces, este es mi personal adiós:

Lo que quiero decir mientras pienso al mate y al dulce de leche desde un lugar remoto en África, es que Buenos Aires es como un tatuaje, aunque no quieras, se encuentra ya dentro de tu piel y mezclado con tu sangre. Es imposible irse en silencio.
Aunque quieras esconderlo, está ahí, cambió algo dentro de ti y todo lo que puedes hacer es seguir luchando por esta cuidad, esperando que las cosas algún día mejoren. Sigo admirando las personas que conocí en estos años, cada uno con sus ganas de contarme una herida del país, cada uno que sigue intentando cambiar algo.

Lo que entendí, es que conocí personas que no se rinden, y que quieren hacer su voz siempre más fuerte, personas que ahora se están juntando, que no tienen miedo, y un día van a poder por fin responder a todas mis, sus, nuestras preguntas.
Lo que quiero decir, es que admiro vuestra fuerza.

El sur queda en mi cuerpo, ahora y hasta siempre.

Gracias amigos

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